Dosis individuales de comida, azucar y amigos, sí, cito al "club de la lucha"... la fugacidad de la vida de aeropuerto en aeropuerto. Salas de espera, pequeñas raciones de vida, concentradas con la presión controlada....
Me gusta, me gusta, viajar en avión y meterme de lleno en esa vorágine de emociones que son los aeropuertos, sobre todo las salidas y llegadas internacionales, donde, presumiblemente la ausencia fue, o sera, más larga...quiza para siempre.
Un aeropuerto fuera de temporada, fuera de invasión turistica es más autentico, más emocional, más carnal.
Pilotos y azafatas corren de un lado a otro, ausentes por la monotonia, ignorantes por la familiaridad; de los sentimientos que las puertas de embarque guardan a la espera de la última llamada.
Los portatiles, tablets y smartphones suplen la soledad del que viaja y dejó parte de sí tras los arcos de seguridad. Algún libro, reminiscencias de tiempos más....tangibles...y guias...sueños por configurar, futuro, algo de pasado y mucho de presente por abrir.
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